A HORAS DE CONOCER LA SENTENCIA PARA LAS AUTORAS DE LA MUERTE DE LUCIO DUPUY…OTRO BENEFICIO QUE LES OTORGA LA LEY: NO ESTARÁN EN LA SALA PARA CONOCER LA DECISIÓN DEL JURADO

En foto central, los abuelos de Lucio y el pedido de justicia y el reclamo para una LEY que proteja a los niños víctimas de violencia intrafamiliar

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La sentencia por el espantoso crimen de Lucio Dupuy será leída en pocas horas en la sala de audiencias N°8 de los tribunales de Santa Rosa. Será el final de un largo camino judicial para la familia del nene de 5 años, pero también un corolario para una historia de torturas, maltratos y violencia que comenzó en agosto del 2020 y se extendió hasta el 26 de noviembre del 2021, cuando el chiquito fue asesinado por, según sospecha la justicia, su madre y la novia de ella.

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Los investigadores comprobaron que fueron 15 meses de vejaciones, golpizas y violaciones.

Recorrer el camino de Lucio, desde que se fue a vivir con su madre, es introducirse en una historia de dolor acallado, de una pena solitaria que el nene gritó como pudo y que nadie escuchó.

El 31 de julio del 2020 puede marcarse como el momento en que comenzó el calvario de Lucio. Ese día, el nene se subió a un micro con su madre, Magdalena Espósito, y la novia de ella, Abigaíl Páez. Viajaron desde General Pico, donde Lucio vivía con sus tíos paternos, a Santa Rosa donde su progenitora pensaba criarlo. La realidad marca que ese viaje debía durar sólo un fin de semana, pero por la cuarentena a raíz de la pandemia, el chiquito no pudo volver a Pico con sus tíos.

Algunas semanas después, los tíos paternos de Lucio decidieron firmar la tenencia en favor de la madre. ¿Por qué? Tiene una explicación más que lógica. Desde el 2019 el nene vivía con ellos por decisión judicial y, cada vez que Magdalena visitaba a Lucio en la casa de los tíos, se generaba un escandalo policial. Es que la progenitora, hacía denuncias falsas permanentemente, iba a verlo con la policía, se escuchaban gritos y discusiones. La situación hacía rato que se había tornado insostenible. Y estaba en el medio, como siempre, la misma víctima: Lucio. El chiquito vivía situaciones estresantes con las visitas de su madre.

Por todo eso, el 20 de agosto los tíos firmaron el acuerdo y el 4 de noviembre la jueza Ana Clara Pérez Ballester homologó ese documento. Ese día, oficialmente, la tenencia de Lucio quedó en manos de su madre.

El calvario del nene estaba en curso, ya oficializado y homologado por la justicia.

Magdalena Espósito con Lucio en brazos, hoy podría ser sentenciada por asesinarlo.
Magdalena Espósito con Lucio en brazos, hoy podría ser sentenciada por asesinarlo.
A los pocos días de comenzar a vivir con su madre y la novia de ella, Lucio empezó una larga peregrinación por distintos hospitales y salitas de salud de Santa Rosa. El 15 de diciembre del 2020 el chiquito fue atendido en el Hospital Evita de Santa Rosa por traumatismos en miembro superior. Tres días después, el 18 de diciembre, volvió a ser atendido en el Hospital Molas por fractura de muñeca y mano.

El 22 de enero ya del 2021, Lucio fue atendido en una posta de salud del barrio Río Atuel, nuevamente por un traumatismo en uno de sus brazos. El 1 de febrero ingresó otra vez al Hospital Evita de Santa Rosa por traumatismos en el cuerpo. Menos de dos meses luego de esa atención, el 23 de marzo, volvió a entrar al Evita, esta vez por deformidad en un dedo a raíz de una fractura ósea. En este último caso, alguien le había tirado el dedo para atrás hasta rompérselo.

Por lo visto a nadie le pareció extraño que un nene ingrese tantas veces a distintos hospitales por lesiones en sus brazos, manos y todo su cuerpo. A ningún médico, evidentemente, le pareció correcto ingresar a la historia clínica del Lucio y dar una señal de alarma. Le podrían haber salvado la vida.

Durante casi todo el 2021, Lucio sufrió todo tipo de torturas. Esto quedó acreditado en el expediente con muchas pruebas, pero de las cuales tres, son sumamente claras: la autopsia, los chats entre ellas y los testimonios de los vecinos.

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