…»A MI HIJO TAMBIÉN LO CONDENARON A PERPETUA…SU AUSENCIA SERÁ PERPETUA…» GRACIELA SOSA, MAMÁ DE FERNANDO

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Hace 3 años nos conmovía la muerte de Fernando Báez Sosa, el hijo de Silvino Báez y Graciela Sosa…

… y quiénes son Fernando, Silvino y Graciela?

… y quiénes son los rugbiers que, entre ocho, lo mataron a golpes…trompadas, patadas, escupitajos…todo envuelto en un concepto descalificante e impune…»el negro de mierda». Y no era una muerte…porque «Fernando caducó» (algo así como un sachet de leche en el super)

Y ahí es que caímos los argentinos en el entendimiento de que «esto le puede pasar a cualquiera de nosotros…los que tenemos hijos y a esos hijos no los criamos en base a la noción de la impunidad…porque ese es el peor comienzo…

Y aquí es donde debemos referenciar a la Justicia…pero también a los papás, a la educación impartida a sus hijos.

Hoy, los ya reconocidos social y judicialmente «asesinos de Fernando Báez Sosa» lloran, «les cae la ficha». Pero no lloran con arrepentimiento, lloran porque los espera puede llegar a ser aún peor que lo que le hicieron al joven en Villa Gesell.

PORQUE FUERON CONDENADOS A CADENA PERPETUA… 50 AÑOS DE PRISIÓN…

PORQUE PERDIERON LA LIBERTAD, ESA MISMA LIBERTAD QUE LE ARREBATARON POR UN POCO DE GASEOSA VOLCADA EN UNA BARRA DEL BOLICHE A FERNANDO BÁEZ SOSA…que podría haber sido mi hijo, tú hijo, su hijo…

Y aquí el rol del periodismo…cuando a un periodista se lo critica por exigir, por cuestionar, por poner blanco sobre negro, por decir la verdad, por poner el pecho a las amenazas, es porque ese periodista está cumpliendo con la primer obligación profesional: ser el tábano en el anca del caballo para desperezarlo y que cumpla su trabajo, como decía Sócrates, el filósofo. Es así que la prensa del país se acometió a exigir justicia, pero JUSTICIA…

Es por eso que no deben sorprendernos las expresiones de los padres que de los asesinos, cuando reclamaban a gritos que la prensa se fuera de la sala de audiencias…no se daban cuenta estos progenitores que lo que solicitaban es que quitaran el árbol que tapaba el bosque.

Y así fue, salvo algunos cuestionamientos, fue una sentencia que, a medias, respondió a una requisitoria social sustentada en los hechos, es decir, no podían das vuelta la cara cuando estaba todo dicho. Existen cuestionamientos, por los 15 años a 3 de los responsables, porque simplemente no golpearon al herido en el suelo para rematarlo; pero eso sí, eran las campanas que sonaban cuando el round comenzaba…»dale ahora que la Policía se fue…» indicaban a los «amigos cobardes y sumidos en una absoluta impunidad». En este sentido coincidimos con el abogado Fernando Burlando cuando sostiene que…»una Justicia débil no es Justicia…»

Pero la gran reflexión de todo esto gira en torno a los papás de Fernando, a Graciela y Silvino (y cuesta mantenerse al margen por el hecho de ser mamá). A los asesinos y sus familias les causa estupor, zozobra y vergüenza la palabra PERPETUA…estimo conveniente quedarnos con las palabras de Graciela Sosa, mamá de Fernando, cuando dijo…»la ausencia de mi hijo, también es perpetua…» y agregó…»nuestro dolor también es perpetuo…»

Debe llegar el momento en Argentina, en el que lloremos y nos abracemos de alegría, como cuando somos campeones del mundo.

Pero hoy, y con un deseo inmenso de paz para ellos y sus familias, debemos observar, y si es posible, sentir el abrazo de esa madre y ese abuelo que sufren ausencias entrañables, irreemplazables y una pena que los acompañará lo que les quede de vida…el abrazo de Graciela, mamá de Fernando, y Ramón, abuelo de Lucio.

Los argentinos debemos seguir siendo empáticos, los argentinos debemos dejar de considerar al Estado con el educador de los hijos, los argentinos debemos seguir siendo ese tábano en el anca del caballo para mantenerlo alerta, y como pidió un amigo de Fernando Báez Sosa a través de las redes sociales…debemos involucrarnos más.

…»no hay más cumpleaños, navidades, fines de año…porque Fernando está allí encerrado y no queremos que se sienta solo…» Graciela Sosa

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